Diez es más que nueve, sumalos.

Como el tren que se va sin decir nada, como la locomotora que es una loca con motor, como los ojos del niño desamparado, como los labios que eran míos, como los recuerdos, como el sentimiento de soledad de un preso, como el amor que nunca existió, como el cielo azul que es mentira, como el azul del mar que es mentira, como el frío que siento después de una noche en soledad, como las tantas colillas tiradas por la ciudad, como el negro de sus ojos que los fundía con la noche, como las largas piernas vistas en muchos parques, como la rapidez de la los peatones, como, como, como las estaciones que pasa el tren fantasma en donde estoy parado.

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