"TA TARA TARARA"
-eh! entre la luz que enciendes, la ropa va y viene- Deep está deprimida.
Deep era una chica normal, sin complejos, sin fascinaciones, sin sueños... Una mañana entra en la cocina, su madre prepara jamburger and poteitos, el sol pegaba fuerte. Once y cuarenta y cinco de la mañana.
Sin querer, su madre con el cuchillo más grande que tenía (Deep no sabía porque le gustaba usar tanto ese cuchillo) se corta un dedo. Hasta aquí algo normal que pasa en cualquier cocina. Viendo la sangre y sintiendo el dolor la mujer decide mutilarse el dedo que se cortó. Grita, llora, se mueve sin sentido por toda la cocina. Deep, con una lagrima intentado asomar, sonríe. Le gusta lo que ve. Un día normal en casa de los Miller.
Lo siento reina, lo siento de verdad. No soporto esta situación. Amplio mi cerebro para poder entender lo que me dirás. Resucito a Jesucristo, le imploro que muera solo por mi; quiero salvarme. Me entretengo mirando tu pelo, tus labios, tus tetas...
Lo siento amor, lo siento de verdad. Fue un rato de descontrol, un rato de inercia. No pretendo destruirte, al contrario quiero reconstruirte. Sanear tu cabeza, ser una excavadora que quita los escombros. Soy tu albañil. Tu arquitecto. Tu pone suelos.
Lo siento corazón, lo siento de verdad. Jamás quiero ser el que te haga daño. No soy aquel francotirador que mata a distancia. Si mato, mato a dos metros. Pero no lo soy. Jamás seré el que te meta en un ataúd sintiendo lo que dicen mis palabras.
Fue solo un rato, tu eres mucho más que ella, lo siento mi amor "puedes creerme cuando te digo que eres la reina de mi corazón... siente mi amor zumbando"
-Puta ¿Dónde fuiste anoche?- pregunta el marido, con una piedra en la mano.
La noche era turbia, sin luna, cerrada. Niebla, niebla había. Un lugar poco tenebroso para los acostumbrados a los relatos de miedo. Se veía un árbol entre la niebla. Ya te digo que esa cabrona no dejaba ver absolutamente nada que no estuviera a más de 5 metros de la vista. El marido, Philip, estaba enfurecido. No cabía en él. Antes estuve tomándome un vaso de whisky con él cerca de la carretera 56. Por el día está un amable señor con su puesto de sandwiches de cerdo, doy fe que están buenos. Son los mejores 5 dólares que he podido invertir.
Entre la niebla y la tensión. La mujer, Dolores (tenía descendencia latina, perdón tiene) se enroscaba en ella. Quería explicarle el por qué no paso la noche en casa pero su miedo no le dejaba. La vista, pobrecita, la tenía puesta en los zapatos (bonitos la verdad, intentare comprarme unos parecidos ) de su marido. Balbuceaba y él no la dejaba explicarse. Hasta que por fin:
-Lo siento Filip no pasé la noche en casa porque una vez cada 5 años duermo al regazo de un pino. De pequeña mi padre se suicido colgándose de uno de ellos. Desde entonces duermo aquí. Es la única manera que puedo pasar otros 5 años tranquila, sino lo hago viene y se apodera de mi. No te lo quería contar pero he estado a punto de matarte esta semana.
-Que dices, maldita zorra. Sé que te gusta y hablas mucho con tu entrenador ¿Fuiste con él anoche verdad?
-No filip, te lo juro.
- No mientas, se te ve en la cara.
EEEE, para, espera ¿Piensas que puedo salir?
Estoy atrapado en una terrible cárcel de piel y huesos ¡Oscuridad! enciende la luz por favor, quiero verte, quiero, quiero, quiero... Una, dos, tres, cuatro, infinito semanas. Sigo aquí.
Dióxido de carbono, mareo, nauseas, la cabeza pesa, vaya colocón. Joder, escoge mejor la cárcel, la caja, el corazón.
Algo en el camino. Peces.
-Hola Larry.
-Hola Jeef
-¿Qué tal?
-Bien, paseando. He visto a Robert (el tiburón)
-A sí? ¿Dónde esta? ¿Vamos a tomarnos algo? Así no nos encontrara- le dice un pulpo a un pez espada- le debemos mucho dinero.
En la barra piden cabezas un martini, le sirven agua.
Me llevas de rodillas, voy pegado a la bota, voy en tu tacón. El mundo da vuelta y no diste media vuelta sino vuelta estará a mi mundo. Me gusta, lo necesitaba, lo agradezco. Voy por la calle, viendo las caras, observando el paisaje "citadino" que ofrece esta pseudo ciudad. No encuentro nada, simpleza nada más. La mayor destrucción que viví. Dejé romper cristales, creía que eran de antibalas... ¡Mentira! eres la bala del calibre 50 que todo lo puede. No me importa, una tenía que llegar bien lejos. No tengo dudas, lo voy llevando "Oh Layla" sí, de rodillas voy.
Maldita sea me he quedado castigado "No debo hablar en clase-no debo hablar en clase" puta frase de mierda. Esta hija de puta me va a tener aquí hasta las seis. Joder, que estoy solo. Los demás hicieron lo mismo y yo sigo aquí. Tiene cara de mal follada, seguro que no folla hace diez años. Pero ¿Quién quiere estar con ella? Que fea es la jodida, por eso se metió a matemáticas.
-Los ojos en el papel Andrés.
-Si señorita (hija de puta)
-Hijo, muy bien. Mataste tu primer siervo.
-Gracias papá.
Toc toc.
-Me debe una vida- dice el señor trajeado y con sombrero
- No entiendo- responde el padre.
-Si, me debe una vida- el señor misterioso continua
Tantos animales que ha cazado le vuelven en su contra. El padre sin saber que hacer le pide un día para reflexionar que hacer. El hombre le deja el día pero le repite -Me debe una vida-
Toda la noche el padre piensa, no puede dormir, fuma, bebe café sin parar. No entiende que pasa, a que se refiere ese señor pidiendole una vida. Llega a la conclusión que tiene que entregarle a su hijo. Se atormenta. Las siete y diez de la mañana, poco a poco empieza la familia a bajar de sus habitaciones para desayunar. Sin ningun tipo de preanbulo el padre elige a su hijo mayor, el que había cazado su primer siervo, para entregarlo al señor con sombrero. El hijo no le hace caso, no sabe que pasa y se va tranquilo para la escuela.
A la tarde.
Toc toc
-Me debe una vida.
-Creo que va ha ser mi hijo mayor.
-No me referia a eso, pero esta bien. Una vida es una vida al fin y al cabo.