Demasiado fuerte.

'Después de 30 minutos
una cosa escuchó
que la vida son dos días, 
tú y yo en medio. 

Sin saber lo que querías
vuelvo y te pregunto
¿Oye cariño...?' 

El mar, la playa, el mundo se acaba, una escopeta, un jabali, una termita, la noche, ella, el parque, el nene, la nena, la calle, los coches, una casa, mi vida, un vaso, una cocina, el potaje, el calabacín, el ajo, las patatas, la sal, un plato, dos platos, un tenedor, una cuchara mejor, una jarra de agua, una cerveza o un vino, el pasillo, la puerta, coño esta cerrada, las sillas, ¿Te quieres sentar aquí?, el sillón, la gente, que pereza, que se vayan, el plato, ¿Había ensalada?, seguro, los dientes, mastica, con calma, no hay prisa, las 3 pm, la tele, las noticias, accidentes, apagala, el bolsillo, el tabaco, un papel, mechero, fuego, ¿no quieres?, ceniza, un cenicero, las ventanas, el balcón, las palabras, te echaba de menos, su pelo, es maravillosa, el calor, 3:45 pm, uffff. 
Un beso.


Letras, comas, puntos y (de)lirios

"TA TARA TARARA"
-eh! entre la luz que enciendes, la ropa va y viene- Deep está deprimida.
Deep era una chica normal, sin complejos, sin fascinaciones, sin sueños... Una mañana entra en la cocina, su madre prepara jamburger and poteitos, el sol pegaba fuerte. Once y cuarenta y cinco de la mañana.
Sin querer, su madre con el cuchillo más grande que tenía (Deep no sabía porque le gustaba usar tanto ese cuchillo) se corta un dedo. Hasta aquí algo normal que pasa en cualquier cocina. Viendo la sangre y sintiendo el dolor la mujer decide mutilarse el dedo que se cortó. Grita, llora, se mueve sin sentido por toda la cocina. Deep, con una lagrima intentado asomar, sonríe. Le gusta lo que ve. Un día normal en casa de los Miller.
 




Lo siento reina, lo siento de verdad. No soporto esta situación. Amplio mi cerebro para poder entender lo que me dirás. Resucito a Jesucristo, le imploro que muera solo por mi; quiero salvarme. Me entretengo mirando tu pelo, tus labios, tus tetas...
Lo siento amor, lo siento de verdad. Fue un rato de descontrol, un rato de inercia. No pretendo destruirte, al contrario quiero reconstruirte. Sanear tu cabeza, ser una excavadora que quita los escombros. Soy tu albañil. Tu arquitecto. Tu pone suelos.
Lo siento corazón, lo siento de verdad. Jamás quiero ser el que te haga daño. No soy aquel francotirador que mata a distancia. Si mato, mato a dos metros. Pero no lo soy. Jamás seré el que te meta en un ataúd sintiendo lo que dicen mis palabras.

Fue solo un rato, tu eres mucho más que ella, lo siento mi amor "puedes creerme cuando te digo que eres la reina de mi corazón... siente mi amor zumbando"





-Puta ¿Dónde fuiste anoche?- pregunta el marido, con una piedra en la mano.
La noche era turbia, sin luna, cerrada. Niebla, niebla había. Un lugar poco tenebroso para los acostumbrados a los relatos de miedo. Se veía un árbol entre la niebla. Ya te digo que esa cabrona no dejaba ver absolutamente nada que no estuviera a más de 5 metros de la vista. El marido, Philip, estaba enfurecido. No cabía en él. Antes estuve tomándome un vaso de whisky con él cerca de la carretera 56. Por el día está un amable señor con su puesto de sandwiches de cerdo, doy fe que están buenos. Son los mejores 5 dólares que he podido invertir.  
Entre la niebla y la tensión. La mujer, Dolores (tenía descendencia latina, perdón tiene) se enroscaba en ella. Quería explicarle el por qué no paso la noche en casa pero su miedo no le dejaba. La vista, pobrecita, la tenía puesta en los zapatos (bonitos la verdad, intentare comprarme unos parecidos ) de su marido. Balbuceaba y él no la dejaba explicarse. Hasta que por fin:
-Lo siento Filip no pasé la noche en casa porque una vez cada 5 años duermo al regazo de un pino. De pequeña mi padre se suicido colgándose de uno de ellos. Desde entonces duermo aquí. Es la única manera que puedo pasar otros 5 años tranquila, sino lo hago viene y se apodera de mi. No te lo quería contar pero he estado a punto de matarte esta semana.
-Que dices, maldita zorra. Sé que te gusta y hablas mucho con tu entrenador ¿Fuiste con él anoche verdad?
-No filip, te lo juro.
- No mientas, se te ve en la cara.




EEEE, para, espera ¿Piensas que puedo salir?
Estoy atrapado en una terrible cárcel de piel y huesos ¡Oscuridad! enciende la luz por favor, quiero verte, quiero, quiero, quiero... Una, dos, tres, cuatro, infinito semanas. Sigo aquí.
Dióxido de carbono, mareo, nauseas, la cabeza pesa, vaya colocón. Joder, escoge mejor la cárcel, la caja, el corazón.




Algo en el camino. Peces.
-Hola Larry.
-Hola Jeef
-¿Qué tal?
-Bien, paseando. He visto a Robert (el tiburón)
-A sí? ¿Dónde esta? ¿Vamos a tomarnos algo? Así no nos encontrara- le dice un pulpo a un pez espada- le debemos mucho dinero.

En la barra piden cabezas un martini, le sirven agua.



Me llevas de rodillas, voy pegado a la bota, voy en tu tacón. El mundo da vuelta y no diste media vuelta sino vuelta estará a mi mundo. Me gusta, lo necesitaba, lo agradezco. Voy por la calle, viendo las caras, observando el paisaje "citadino" que ofrece esta pseudo ciudad. No encuentro nada, simpleza nada más.  La mayor destrucción que viví. Dejé romper cristales, creía que eran de antibalas... ¡Mentira! eres la bala del calibre 50 que todo lo puede. No me importa, una tenía que llegar bien lejos. No tengo dudas, lo voy llevando "Oh Layla" sí, de rodillas voy.



 Maldita sea me he quedado castigado "No debo  hablar en clase-no debo hablar en clase" puta frase de mierda. Esta hija de puta me va a tener aquí hasta las seis. Joder, que estoy solo. Los demás hicieron lo mismo y yo sigo aquí. Tiene cara de mal follada, seguro que no folla hace diez años. Pero ¿Quién quiere estar con ella? Que fea es la jodida, por eso se metió a matemáticas.
-Los ojos en el papel Andrés.
-Si señorita (hija de puta)




-Hijo, muy bien. Mataste tu primer siervo.
-Gracias papá.
Toc toc.
-Me debe una vida- dice el señor trajeado y con sombrero
- No entiendo- responde el padre.
-Si, me debe una vida- el señor misterioso continua
Tantos animales que ha cazado le vuelven en su contra. El padre sin saber que hacer le pide un día para reflexionar que hacer. El hombre le deja el día pero le repite -Me debe una vida-
Toda la noche el padre piensa, no puede dormir, fuma, bebe café sin parar. No entiende que pasa, a que se refiere ese señor pidiendole una vida. Llega a la conclusión que tiene que entregarle a su hijo. Se atormenta. Las siete y diez de la mañana, poco a poco empieza la familia a bajar de sus habitaciones para desayunar. Sin ningun tipo de preanbulo el padre elige a su hijo mayor, el que había cazado su primer siervo, para entregarlo al señor con sombrero. El hijo no le hace caso, no sabe que pasa y se va tranquilo para la escuela.
A la tarde.
Toc toc
-Me debe una vida.
-Creo que va ha ser mi hijo mayor.
-No me referia a eso, pero esta bien. Una vida es una vida al fin y al cabo.

Dibujando mujeres desnudas desde Moscú

Que mierda ¿no?

La rutina de extravagancias presente en las ultimas semanas se están acabando, queda una semana. Los días, en realidad, no fueron fugaces. Fueron muy largos. He llegado a amar cada momento que paso con la pandillita de palomas ardientes. Los días no se consumen como los cigarrillos, ni mucho menos. No pasan rápido, van lentos pero viajando por agujeros de gusanos. Creo que dejaron huella, creo que cada una de las personas que se plantaron frente a mí hicieron estragos en mi interior. Cada segundo estoy más convencido que sufro millones de males más y en parte son gracias a la pandillita.

No puedo comprender cual fue el cable de conexión. A saber si en Pekín mataron a una mariposa y boom aquí me destrozaron. Vag, si de verdad fueron reales las emociones que sentimos pediré otro deseo a la estrella que cada noche pasa por encima de mi cabeza. Vag, si de verdad me destrozaste con tanta astucia lo agradezco fue bonito y descarado. Ya lo saben soy un masoquista emocional, me enamora y atormenta el dolor.

Saca la basura, huele mal.

Que cuento japonés me estas contando. Yo no hablo ese idioma. Cuenta los días para despegar y así recordaras cuantas veces pude amarte. Pero nada, seguimos en la misma rutina de descontrol. Nos sumergimos cada día más en la parábola del bipolar. Y que me cuentas, que dices de una bandera, que hablas de una civilización. A mi me la suda tu paranoia y tu "sinceridad"

Que cuenta la chica más astuta de la tierra, que cuenta la chica mas atormentada de la tierra.

Jaque Mat(é).

Y ahí estaban, volviendo al pasado y reintentando el futuro. Ve a saber que pasó entre la locura, la desolación y siempre con un poco de destrucción. Parecen dos electricistas metidos en la boca del lobo ¿Vuelves a ver la facilidad de sobrevivir en el inmenso mundo de la seriedad? ¿Vuelve ese afán de descontento? ¿O el sufrir por amor? 

En la vecindad era la más vistosa, la más extrovertida. Fueron 1000 horas las que duró el fuerte desparpajo de su mirada. Que va, un escenario es lo de menos. Entender esta faceta no es tan estructurado y parafernálico  como estar detrás de las bambalinas, es muy fácil (tiempo y paciencia). Retroceder a la seguridad de saber lo que se quería era la extraña emoción preferida. Nada se puede comparar con esta sensación. Ansiedad, nerviosismo o un no saber. 

¿Prepararse para el fin? ¡Va! es la mejor opción. Encuentra la trenza que haga poner en sufrimiento al público. Nada es como el sexo en Nueva York. Esta afirmación es la que hacen los idiotas que creen en ir al fin del mundo. Incluso los que intentan desaparecer del mundo. 


Cuenta la historia de una película, me decían.  

La noche que murió Cerati.

Cuando Cerati murió yo estaba de pie mirando miradas. Tenia la guitarra en las manos, el publico frente a mi y yo perdido en un baile de notas, arreglos y desfases. Puedo decir que honré su memoria. En medio de tan asqueroso recital veo entrando la sombra de una mujer, la verdad del hecho es que quería que fueras tú pero nada. La cabeza pedía mucho más de lo que tú podías darme. Aún así sigo pendiente de tus hazañas, tus felices años.

5:45 y se me vuelve a hacer de día.

Maldita esquizofrenia esporádica. Resulta que no se enternece ante nada. Produce taquicardia. Acostados en la cama el peso de la existencia se traslada a las convulsiones. Al espectro se le ve la sangre y alucino. La becaria se postula para recepcionista y obtiene ese logro aunque espera ser jefa de sala, poco a poco dicen. El barbero siempre siente que tiene que asesinar a alguien, ve que tiene en su poder el placer, gana o desgracia de quitarle la vida a cualquier persona que se siente en su silla. La cocina se llena de bolitas de chococrispis congelado, la comida se fue a dar un paseo mando a decir que no la esperen llega tarde. Nuestros cigarrillos hablan y mueren poco a poco, se ponen a charlar. El problema es que dejan las conversaciones entre medias solo pueden hablar cada vez que se les da una calada. El parabrisas del coche se estropeo ante el viento y nos dejo mirando por un pequeño espacio. Las guitarras se ahorcan cuando se les baja el tono. Cuando miras un cuadro y me comentas lo que sientes creo que no tenemos nada que ver pero cuando ves un cuadro mío dices que sientes, siento como nos conectamos. Cuando saboreo un cuadro tuyo miro que sonríes y creo que estamos conectados pero quien sabe, igual estas pensando este gilipollas no tiene ni idea.