Y ahí estaban, volviendo al pasado y reintentando el futuro. Ve a saber que pasó entre la locura, la desolación y siempre con un poco de destrucción. Parecen dos electricistas metidos en la boca del lobo ¿Vuelves a ver la facilidad de sobrevivir en el inmenso mundo de la seriedad? ¿Vuelve ese afán de descontento? ¿O el sufrir por amor?
En la vecindad era la más vistosa, la más extrovertida. Fueron 1000 horas las que duró el fuerte desparpajo de su mirada. Que va, un escenario es lo de menos. Entender esta faceta no es tan estructurado y parafernálico como estar detrás de las bambalinas, es muy fácil (tiempo y paciencia). Retroceder a la seguridad de saber lo que se quería era la extraña emoción preferida. Nada se puede comparar con esta sensación. Ansiedad, nerviosismo o un no saber.
¿Prepararse para el fin? ¡Va! es la mejor opción. Encuentra la trenza que haga poner en sufrimiento al público. Nada es como el sexo en Nueva York. Esta afirmación es la que hacen los idiotas que creen en ir al fin del mundo. Incluso los que intentan desaparecer del mundo.
Cuenta la historia de una película, me decían.
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