Ya se volvió costumbre entrar a un bar y acabar con la cerveza, otra vez. Al igual que ir por la calle buscando el billete de quinientos que me salve de esta angustia. What happening?
Leo cada cosa que veo por la calle, en papel grueso, en CDs. Los billetes colgados en cada establecimiento me rayan el paisaje citadino que expiden los comercios. Con los papeles, de lo aburridos que son, hago origami de manera automática cada vez que termino la primera frase, es más a la tercera palabra antes de acabar la frase ya voy formando el primer esbozo de la figurita que voy a hacer pero obvio sin dañar el trabajo de mi compañero que con tanto esmero hizo.
Una vez me pasaron un CD con cuentos e historias. Esos textos tienen como autor a una de las personas que me hicieron un poquito más fácil mi aislamiento voluntario. Hay una historia muy interesante que me cautivo desde el principio. Esto no fuera extraño sino es porque la historia es de amor; es que prefiero dejar esas cosas para las personas de carne y hueso, para cualquier estúpido borrador, para cualquier canción donde se pueda encontrar bien enmascarada la ñoñez de palabras bonitas o para cualquier frase donde de verdad se pueda profundizar y no la tipicada "tus ojos son como el mar" o "el cielo" no se, cualquier gilipollez de esas. Bueno, la historia me la encontré con todas las tipicadas que se pueden leer pero hice un esfuerzo ya que sabía quien la había escrito y en que momento se había escrito. La historia, sí mal no recuerdo, se encontraba en la cuba profunda. Me acuerdo claramente de lo que quería hacer llegar el autor, la relatividad y la falsa verdad universal. Creo que fue eso lo que me hizo terminar el relato -o no y quizás fue la ñoñez lo que me cautivo, ahhhhhh todo es relativo-.
Al final i don't know it that happening me.
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