Mi diario es público, para vivir del cuento.

Supongo que la soledad, aconsejada por el frió de la noche, hace que la creatividad salga por los poros. Supongo que es la sensación de angustia que tengo, cada vez que la luna sale, para expresar. Supongo que son las mujeres de cada estación las que hace aflorar algo de estupidez. Supongo que es la expectación de saber si lo voy a hacer bien. Supongo que es la felicidad que aporta. No se, una mezcla empalagosa actúa para que intente crear.

Cada individuo que desee hacer algo nuevo debe tener unas influencias. A veces las influencias son muy claras otras veces tienes que meterte en la piel y la sangre del artista, palabra muy mal usada para mi gusto incluso por mi, para ver quien es el artífice de ese espectacular sonido, cuadro, dialogo, párrafo o paso. He escuchado muchas frases que hacen referencia a por qué una persona se dedica a inventar. Dicen que es por necesidad de atención, necesidad de popularidad, trastornos paternales, trastornos de superioridad. No creo que esas afirmaciones sean reales ni tampoco que esas afirmaciones sean irreales, seguro que hay alguien a quien se le puede acusar de tener esas enfermedades. Para mí quien hace o intenta hacer un poquito de arte no es porque quiera que las groupies estén revoloteando cada día por su cocina, no es porque necesite la aprobación de las demás personas para vivir, ni mucho menos porque sus padres no estuvieron a su lado de pequeño y encontró en el arte una puerta para escapar de su miserable vida.

Yo no se porque es tan llamativo el circulo de creación que cuando estas totalmente dentro hace crecer una magnifica sensación que es inexplicable.


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