Entre abrazos y desgana. Me dices "si tú quieres"
Yo contando mi vida entre cervezas y tabaco, bueno unas cuantas cosas de más que tenía el cerebro. Me dices eso " si tú quieres" era un poco déjame en paz, déjame seguir mi vida o déjame estar con mi soledad y no me cuentes tu vida. Sabía que mi estancia en Barcelona era limitada y que mi esperanza se hacia un tanto difusa pero tú con esa frase me haces bajar a la tierra y creas unas cuantas dudas entorno a mi ser. Sé que después de tantos meses en el tren no puedo pedir menos que un "gracias" o un "perdón que paso" Pero esa expresión me hace bajar a la tierra. Sé que al contar algo muy personal yo quedo más vulnerable a ti o a cualquier persona que me escuche pero al fin y al cabo es lo que busco, que me conozcan bien.
En un bar, conociendo a un trabajador más, empezamos a hablar. Empezamos a contar penas y relatos que ni él ni yo nos creemos. Eso es lo que buscamos en un bar, es lo que nos vamos a encontrar allí. Dice "mi mujer me dejo, mi mujer se folló a mi hermano, mi mujer se quedo con mis hijos, mi mujer se fue" Yo digo "mi novia me dejo diciéndome cosas que mi cabeza no quiere recordar, mirándome con esos ojos tan grandes, tan negros, tan emocionales que no pude más que darle un beso en la frente. Sé que eso significa "no te vallas nunca" Los meses pasaron, el tiempo se hizo eco de mi angustia, las mujeres de una noche hicieron gala, pero ella siempre presente. Me escribió hace unos mese dejándome la cabeza en Plutón, ese planeta que desapareció.
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