Espejismos.

Los segunditos preciosos que miramos el mar cuando el tren va a 300 km/H. Las esquinas se hacen las mejores amigas para los que quieren dormir. Por el contrario en nuestros asientos las esquinas se hacen incomodas al no poder extender los pies cuando nos apoyamos el uno en el otro. El viaje fue un maldito disparate de tiempo. Hay que aprovechar las ofertas de los billetes, más si se viaja como nosotros mochila a la espalda y acabamos en Tokio. En cuanto a este viaje fueron más de 7 horas hasta Múnich, creo que íbamos al oktoberfest. I don't remember. Nos levantamos unas 40 veces, exagerando lo mínimo; la encargada de la cafetería ya me conocía los gustos -Lasaña, agua y para finalizar un vinito- tú le decías siempre lo que querías y te enfadabas como el gato que pierde el ratón cuando entra en su agujero. Dormimos, leímos, escuchamos música, caminamos, comimos, dio para mucho ese viaje. Por fin llegamos y me invadió la nostalgia más espectacular que he tenido hasta ese momento. Desperté de los dos trips que me comí y me di cuenta que estaba solo.

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